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Pero ¿por qué el Estado es en general considerado como legítimo, y no como criminal?

“Aquí interviene el papel de la ideología y de los ideológos”, responde Rothbard. En todas las épocas, el Estado ha mantenido cortesanos cuya función es legitimarlo. Estos ideólogos se encargan de explicar que un crimen individual es condenable, pero, cometido en masa por el Estado, es justo. ¡Sin idelología, no hay Estado! Los políticos lo saben desde los tiempos más antiguos. El contenido de las ideologías ha podido variar, pero su objetivo sigue siendo el mismo: convencer a la opinión pública de que la existencia y las fechorías del Estado son necesarias y deben ser absueltas. Ningún Estado, insiste Rothbard, ni monarquía, ni democracia, ni dictadura, puede sobrevivir mucho tiempo si la opinión pública no le sostiene. Este apoyo no tiene necesidad de ser activo; la resignación basta. La Boétie, hace cuatro siglos, en su Discurso de la servidumbre voluntaria, había ya definido al Estado como el poder tiránico de una minoría aceptado por una masa consentidora. de ahí la importancia, para el Estado, de reclutar a los fabricantes de ideología que son los intelectuales.

Durante mucho tiempo, esos ideólogos fueron los sacerdotes. En la época moderna, han sido desplazados por el discurso, de apariencia más científica, de los economistas, sabios y demás universitarios. No es por casualidad que estos propagandistas están todos más o menos empleados por el Estado, y que el Estado controla más o menos directamente todos los medios de expresión y de comunicación. Es para impedir una revolución libertaria.

Pero si puede entenderse que el Estado quiera controlar a los intelectuales, ¿por qué los intelectuales necesitan del Estado? “Es porque, en el fondo de sí mismo -estima Rothbard-, todo intelectual comparte el ideal platónico del filosofo-rey. Además, en el mercado de consumo, los servicios proporcionados por los intelectuales no tienen tanta demanda. El Estado les garantiza un mínimo de salidas!”

Fuente:
For a New Liberty, Murray N. Rothbard, Mac Millan, 1973.

Estuve revisando este artículo  de ayer sábado acerca del tema Reforma a la Justicia en Locombia y Llegó a mi memoria esta lectura, que rescato acá en un fragmento, Exitos a tod@s.

Se me ocurre compartir  el texto de la polémica reforma publicado en la Gaceta del Congreso el 19 de Junio de 2012.

Algunos links relacionados:

Las redes sociales castigaron la Reforma a la Justicia

¿Para qué terminaría sirviendo la Reforma a la Justicia?

Los gestores de los ‘micos’ > Reforma a la justicia: los secretos de la conciliación


Más en Google >
http://tinyurl.com/kgzach9

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